Una alimentación equilibrada, adaptada y basada en estos consejos puede contribuir significativamente al bienestar de las personas con TEA. Incorporar nutrientes esenciales como omega-3, reducir el consumo de alimentos procesados, establecer rutinas, introducir alimentos de manera gradual y garantizar una buena hidratación son acciones clave para mejorar la salud física, emocional y conductual. Crear un entorno tranquilo y predecible durante las comidas fortalece el vínculo entre alimentación y calidad de vida, promoviendo hábitos saludables a largo plazo.
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